viernes, enero 28, 2011

Los diccionarios que contienen malas palabras son poco prácticos

Por ejemplo, una vez encontré uno con la palabra Zamacuco, cuyo significado no era más que un eufemismo del conjunto de todas las malas palabras. Fontanarrosa es el que habla de las malas palabras creo. O hablaba, yo mucho de cultura mundana, de cultura general y de falta de cultura no se. Las malas palabras sirven para indicarle con exactitud cuanto despreciamos a alguien. Pero muchos aprovechan las diferencias lingüísticas para ofender, sin que el ofendido se de por aludido.

Cobardía pura! No te soporto, tenés que decirle a alguien en su cara, con pelos y señas. Nada de te quiero te quiero, y por la espalda el cuchillito afilado. Que los que sean sean y los que no que nos quedemos afuera, dice un viejo proverbio aldeano. El Rey, así, incluía solamente hijas y corderos, dejando al resto del pueblo descansando, sin poder cerrar un ojo. Mirá si el Rey te sale como el presidente italiano ese!, y dale que dale. A mi me aterraba vivir aquellos tiempos.

Un día, simple en mis hábitos, defecaba alegremente entre unos arbustos, cuando oí una conversación:

- ... Francisco, el lechero, y su primo Oscar, que había llegado hacía pocos días, de visita, se me quedaron mirando. Así, fijamente, como yo a ti ahora.
- Ay!, pero que susto mujer!. Vamos, cambia ya la cara.
- No, pero es que necesito que sientas lo que yo sentí. No te miento. Con estos mismos ojos, con esta misma expresión me observaban.
- Entonces, qué? Dejaste de lavar, y te fuiste a la casa.
- No me vas a creer. Mi marido, que se reponía de una gripe, salió al patio, por supuesto que no los vio, ya habían hecho lo que querían. Me buscó un rato, y me encontró tendida en el suelo, mirando las nubes, y al lado, el canasto con la ropa toda embarrada.
- Me imagino su cara
- Me preguntó si ya habían traido la leche. Entonces le conté.

Y después las voces se hicieron chiquitas, como si bajaran el volumen sabiendo que alguien podía oirlas. Yo veía las sombras reflejadas, casí tocandome, alargadas por el sol del atardecer, y las voces cada vez mas pequeñitas.

Me imaginé a mi mismo, en el mismo lugar, aguantando las ganas, esperando que se vayan, y vi como la que tuvo que lavar otra vez su ropa se sorprendía silenciosamente, indicándole a su vez a su acompañante mi silueta acuclillada.

Usé solo una hoja de un platano que me ocultaba de las mujeres. Me subí los harapos, y sigilosamente busqué un sendero nuevo que me sacara de esa situación sin dejarme ver. Dándole la espalda al camino por el que las voces se achicaban, encontré el río, y la respuesta a mi desesperación: Paciencia. Las voces dejaron de escucharse.

Cuando volví a girar, para ver si sus siluetas se habían desplazado completamente de mi área de visión. Una de ellas, la que estaba mas cerca, me empujó. Mientras trataba de ponerme en pie, la otra tomaba sin mucha prisa, una rama del piso.

Me tapé las manos y comencé a llorar. Esperando el primer latigazo. El momento se congeló, y todo se fundió a negro. La historia se acabó, o mejor, la historia sanseacabó.

sábado, enero 22, 2011

Los estados diseccionados del descanso

Diez minutos antes, pero a veces, diez minutos después, cierro los ojos. O uno sólo, y hago girar el otro, (y en realidad ambos, pero uno cerrado), hasta que el mareo me gana, y el vértigo, y el reposo. Si por el contrario, abro los ojos, de a uno, lentamente, o de improvisto, en medio de la madrugada, y ni recuerdo el sueño en el que me encontraba, ni logro entender el lugar en el que me encuentro en ese momento, significa que lo logrado pudo haber sido de otro modo, o del mismo.

En síntesis, cualquier toma de decisión, o cualquier interpretación posterior de lo identificado como acto efectuado, puede servir para relatar ciertas circunstancias en las que la vida se nos desarrolla. Como a mi lo que me pase me tiene sin cuidado, ocurre que la recuperación y la convalescencia me toma entre un 20% y un 70% del tiempo que a una persona con características hipocondríacas.

De todos modos, convivir en la ausencia de apoyo social, en la incoherencia humana del bienestar ajeno, promueve deslealtades a gran escala. El alcohol, a modo de desinfectante, propende al ilícito, al fallo, a la traición, a la desmemoria, y al olvido del dolor. He ahí la solución y la causa, el efecto, la respuesta tardía.

Si no todos fuésemos iguales, o si lo fuésemos, yo entendería todo al revés. Como a veces me mira el ogro, desde su trono, abriendo la boca, relamiéndose los labios, exigiendo su alimento formal.

martes, enero 04, 2011

Una entrada para salir pronto

No es fácil, señores, pero aplicable. Cuando abrí la puerta para ir a jugar, una señorita implacable esperaba con un bolso impermeable. Llovía, y el interior gozaba de sed. Asustado pregunté por sus artes, o cuanto menos, un oficio.

- Yo se jugar - me dijo!.

Loca, pensé. Porque, si, a mi también me gusta ir a jugar, y mucho. Más aún si la oponente se opone a mi. Tan decididamente. Tan ingañitable. Y yo iba a por eso, bajo la lluvia mientras el lobo no estaba.

- Y querés hacerle ahora? - pregunté escondiendo los colmillos, con cara de niño tímido. Estaría el lobo?

Abrió su cartera, puso un pie primero, luego el otro. Me guiñó un ojo. Se secó la lluvia que le bajaba desde la frente, recorriéndole el cuello dulce de leche, dulce de lecho, y se sumergió en la cartera, el bolso, esperando que yo entre ahí.

Al menos supuse la invitación. Tomé el bolso cuidadosamente, yo empapado. Lo miré, calculé que la chica no pesaba más de 5 kilos, así que lo arrojé al acantilado que hay a la vuelta de mi casa. Un ave lloró en su nombre. Esa tarde no me costó dormir, pero al día siguiente, tuve gripe. Una pena, y encima me quedé sin jugar.

Ya vendrá otra caperuza o un gavilán.

viernes, diciembre 31, 2010

El tiempo es una arandela zafando

Tal como lo describiría el amigo imaginario, hombre invisible y retrato virtual de sí mismo, la fecha de caducidad de un producto es suficiente motivo para celebrar un nuevo ciclo. Un nuevo año, un nacimiento, una muerte. Una intoxicación causada por motivos evidentes. El equivalente a cualquier desequilibrio causado por el transcurso del tiempo.

De niño, desarmar un juguete, sobrevivir a su duelo. Patalear hasta conseguir otro, y volver a romperlo. Desazón.

No hallo, de esta manera, palabras para justificar festejos, excesivos gastos de dinero sin sentido, y el abrazo falso, la caricia fingida, el orgasmo de película porno, que estamos obligados a dar y recibir en estas fechas.

Cuánta gracia encuentro, alejado de vosotros, simples inmorales, arrepotingado en el respaldo de mi sillita mecedora, al calor de una fogata, que durará hasta que caiga la primera lluvia, hasta que me quede dormido, borracho, y las barbas rueden entre gusanos. Hasta que una brasa ínfima ilumine mi universo, prenda una ramita, una hormiga desapavorida que se esconderá entre mis cabellos sucios, y el incendio voraz que los dejará con mi silencio.

No os asustéis. No es tiempo aún, y cuando sea, la arandela seguira, floja, produciendo inconvenientes en ese pedaleo cíclico de compra-venta, de amor y odio, de engaño, perfidia, lujuria y borrachera. Y sin embargo el mundo gira, y la piel se nos hace de cerdo. Un fuego en estas condiciones bastará para convertirme en cena de mi mismo. Autoantropofagia erudita.

Mañana será otro día, el mismo. Empieza un nuevo año, que no diferirá a grandes rasgos, de lo que ha sido hasta hoy cada uno de los años que llevamos viviendo desde que cambiamos la inocencia por las bragas de alguna vecina. Yo también tuve mi primera vez. Un día como hoy. Como mañana. Ayuno.

miércoles, diciembre 29, 2010

Concepciones intangibles

Antes de ayer, son en realidad dos días. El primero, al que nos referimos, ocurrido hace más de 24 horas, se guarda en cualquier memoria con pocos detalles. Inexplicables resultan los resultados obtenidos al intentar descifrar con calidad y lujo de detalles lo acontecido. Una mezcla de segundos, minutos, horas, hechos y deshechos nos abotarga de información sinsentido.

Lo peor ocurre a medida que el tiempo transcurre. Antes de ayer, ayer que es el día que precede al momento en que lo enunciamos deja de ser con el paso de las horas, y entonces, a alguien se le ocurre que un calendario podría ayudar. Pero un calendario no ayuda.

La memoria es un elemento frágil y distractor. Algunos la habitan para siempre, y ya no vuelven. Otros viajan constantemente mirando al futuro, y nada han aprendido, nada aprehenderán.

Hoy que lo escribo, en poco tiempo, será un hace mucho, y entonces, inevitablemente, tendré que tomar en mis manos el elemento odiado, el colector de aquel consenso temporal, y dilucidar hace cuantos ayeres pasó lo que hoy quiero narrar. Una tremenda confusión. Por eso, cada día, hay más personas que adoptan el chino como segunda lengua, en detrimento de nuestro español.

Y pasado mañana... contradictio in terminis, cuánta desazón al no encontrar las palabras con las que quiero referirme a las cosas que no se pueden enunciar.

Temo, no puedo evitarlo. Sin ambages, permitiré reducir cualquier crítica al raciocinio temporal, y lo que digan, antes, o pasado mañana, funcionará como catalizador de una suma de equívocos, que, circunstancialmente, podrían llevarnos al fin. O al principio, que también es fin.

sábado, diciembre 25, 2010

Improvisadito

Lo que más quiero cuando abro los ojos es un poco de agua. La garganta está seca, y mi cuerpo mojado. Hace calor, pero no es verdad. Miro, sin levantarme, para afuera, el fulgor de la nieve. De las noches de luna nieve.

Como no tengo agua, y si mucha inestabilidad, permanezco inmóvil. Al lado no duerme nadie. Abajo, arriba, nadie duerme. Ejercito mis ojos en sus órbitas. Los hago extremo. Aprieto. Transpiro.

Después de que me dormí, desperté otra vez, con sed, y con la sensación de sueño extraño. El teléfono sigue vibrando en la cama, entre la sábana, una alohada, mi pierna, y el gato que tiene hambre. Me mira con cara de 10 am. Con cara de desayuno, se despereza.

Cuando logro encontrar el teléfono ha dejado de sonar. El número que sale no tiene etiqueta, y yo no tengo mucho crédito. Volverán a llamar me dice el gato, ahora dame comida. Dame agua, me exige también la boca. Lavame, por favor, menos enfáticas mis ropas.

A veces, cuando abro los ojos, y no tengo sed, y alguien duerme a mi lado, extraño la soledad. El gato tiende a hacer comentarios ácidos si me pongo muy cariñoso. Desde mañana dejaré las cortinas descorridas al acostarme. El sol, cuando sea el momento, me despertará. Espero no olvidar subir una botella de agua esta noche. Espero que cuando sea de noche yo tenga sueño, y que el gato se vaya a pasear.

Peor sería hablar de ayer.

domingo, diciembre 19, 2010

Estado Parcial

El recuento, hábito recurrente durante cierres de temporadas, estaría desprovisto de todo encanto, si no fuera por los beneficios, que en contadas ocasiones es capaz de provocar. El recuento, a su vez, pretende emanciparse como la repetición indefinida, interminable, impostergable, automática e infalible de la misma historia. Consecución capitalista.

Por ejemplo el árbol de vacaciones. En lugar de colgar adornos, fetiche repulsivo, deberíamos tender una hamaca, y acostarnos a reposar. La altura perfecta, para dos descansadores, está dada por la suma de los pesos (de los descansadores) dividida la suma de los volumenes exponenciales (de los descansadores, pero en reposo).

A cualquier espalda, sería apropiado tocarle el hombro. La noche ha caído, la luna ilumina la nieve, la nieve la ciudad, la ciudad está insomne. A cualquier espalda, y si no las hay, empezar por una puerta.

- Buenas noches, estoy un poco perdido, la noche ha caído, está frío, necesito una espalda y preguntarle si tiene reloj. Tiene usted una espalda que me pueda ofrecer?

- Justamente mi esposa se haya molesta conmigo. Pase usted. Ella descansa en la habitación, lo primero que verá, a mano derecha, luego de abrir la espalda, será su espalda. Pero lamento advertirle, ella no cuenta con un reloj a mano.

- Una espalda bastará.

El descenlace queda incocluso. La puerta abierta, esperando la retirada del intruso. Su decepción, y la búsqueda de una espalda. O tal vez esta noche ha encontrado un lugar donde dormir.

En otras esquinas, en el mismo barrio, pero de otra ciudad, una mano frota a la otra. La segunda mano se rasca el hombro. La comezón se mueve. Es tal vez la araña de siempre que tiene noticias. Busca el punto de conección, busca el ombligo, pero lo busca en la espalda. Esa espalda necesita una mano ajena que detenga el recorrido de la pequeña bestia.

El buscador de espaldas tal vez no estuvo satisfecho y vuelve sobre sus pasos hasta la calle. Evita mirar a los ojos al anfitrión. La mujer seguirá esperando la disculpa, acostada, con un brazo sobre su hombro, cerca de su espalda, con el otro brazo sin el reloj.

Hay alguien en esta historia que tiene mas brazos para colaborar. Las espaldas no son suficientes.

Lamentamos informar que hemos tenido que concluir con este cuento por la ausencia de espaldas. Si alguien del equipo de producción del blog pasa por aquí, un día de estos, rogamos se encargue de solucionar el problema.

Por lo pronto, anunciamos una crónica futura con seres carentes. Seres desespaldados. Seres y escalopas.

sábado, diciembre 11, 2010

De noche la oscuridad se toma un vasito de color

Y, cuando, sin que sea el momento, abro los ojos, despierto en el sinuoso afán que recorre tu cuerpo. Olfateando rincones con los que he soñado, descubro aromas y luces nuevas que, de los recónditos lugares donde mi nariz se posa, brotan, y tu voz nos adormece.

De pronto, yo destapo alguna bebida, y brindo a tu salud. A tu inmensa, e inconmensurable gracia. A tus ojos que desde siempre, gráciles, han sido faro de barcos gigantescos llenos de tesoros inasibles.

Contra sol, distancias y mareas, hemos de reunir los ingredientes suficientes para producir nuestro elixir. Nuestra savia deliciosa: esa mezcla de nuestras humanidades que se mueve, ahoga, embellece. Savia que aun sin tocarla, satisface. No existe necesidad, ni presencia, te abrazo, te beso, nos tenemos.

Leo un cartel, y con su advertencia se me espanta la embriaguez que me causas. Respiro profundo, tomo aire, y violo acuerdos previos. Abro la puerta, para descolgar el cartel. El espanto pendula detrás de lo que he retirado, y los deposito en nuestro baúl: cartel y espanto. Me emborracho, tus labios me dan sed.

En un rito cualquiera, supongo que, la del sacrificio se muerde un labio, el inferior, o los de mi boca. En este, otro rito, y no cualquiera, soy yo el que, nervioso, los saborea. He detenido el tiempo. He duplicado las posibilidades con las que, a priori, contamos. Te revelo el secreto: La luna está. La luna se va. Corremos buscando la lluvia, el abrazo, el encuentro, el encierro.

Al día siguiente, hora circunstancial, compañeros de batalla habrán de desconocerme. Me sonrojan. No somos muchos los que de amor y felicidad sonreímos. Nos tocamos, nosotros suaves, también nos besamos.

jueves, diciembre 09, 2010

Un Atragantágalo!

El primero que vi, el único hasta hoy, tenía su propia descripción incrustada con joyas y piedras preciosas detrás de uno de sus molares. No fue fácil interpretar esa serie de acertijos, jeroglíficos y palabras sueltas, por lo general entre carie carie. Pero ahí dice que no hay uno, sin los otros dos que vendrán después. Yo espero.

Ante todo, la forma en la que nos encontramos fue de lo más casual. Buscaba, yo, como cada mañana una razón para existir. De esto, hace más de 15 meses, hoy.

Me debatía entre escapar, simplemente, de esas, mis tendencias suicidas, y ejercer el respeto por algún tipo de persona en particular: mulatos, latinos, caucásicos, mujeres, u homosexuales.

Finalmente sin mucho preámbulo, quedé embarazado, y de inmediato, el azoro que invadió a los integrantes del grupo social al que pertenezco, me llevó a relativizarlo todo, y proseguir.

Un niño, o una idea, sean del color que sean, deben madurar por un periodo de tiempo, en un ambiente sano, cálido y sobre todo protector. De este modo la fruta cae y no se rompe.

En el proceso de desembarazamiento estuvieron implicados, sin resultados positivos, entre otros, el Doctor Reu, la amiga Amaris, el erudito Ducado y su mujer, la cocinera infiel. Con ella tuve relaciones que confundieron a más de uno. El fruto de mi vientre latía con fuerza, con la cercanía de su perfume a perejil, a cilantro, a sopa aguada.

El Doctor Reu asumía el todo a partir de dos datos simples: un hombre nunca, y una deuda impaga. Sufrió un hambre voraz, y engordó a base de pan.

Amaris me llamó esa tarde por teléfono, la tarde en la que ella buscaba a la cocinera, mi amante. El erudito sentado en su escritorio escrutaba libros y hacía anotaciones al margen. Su coraza lo protegía, no habían penas de amor en sus estudios. Amaris insistió en mi visita, y acotó: 'a la cocinera la vamos a tener un poco ocupada. Tú, por favor, no hagas más daño'.

Y así partí en exilio.

A la semana, panzón, y cansado, entrando a una cueva a descansar lo vi, reposado en el lomo de un extraño felino: el más hermoso de los Antragantágalos, que hombre sobre la tierra hubiera visto, jamás!

Intenté reptar, pero mi situación no era de las mejores. Le pregunté a los astros cuestiones simples, esperando que en sus respuestas inconclusas mis deseos obtuvieran alguna aprobación. Descansé, eso sí, sin apartar un sólo ojo del lomo de aquel felino.

En determinado momento, cuando las necesidades del hombre apremian, temí que fuera la última vez. Me acerqué, antes de ir a defecar, al Atragantágalo y le extendí mi mano. El felino seguía durmiendo. Y cuando el Atrangantágalo saltó, primero sobre la palma extendida de mi mano, y luego se relajó sobre mi abultado vientre, aquel felino desapareció, pareciendo nunca antes estar, y todo ante mi atónita mirada y el traquetear que hacen las patas o antenas de los Atragantágalos. El felino, es claro, no se hizo humo, ni aire... se fundió a la tierra, se hizo una roca.

Han pasado lunas y amores. Pero el Atragantágalo sigue prendido. El vientre no me baja. Llevo más del tiempo reglamentario incubando algo que tal vez sea mayor de lo que pensé. Un elefante, una ballena tal vez, y mi Atragantágalo velando el sueño de dicho animal.

No habla mucho, pero duerme con la boca abierta. Es así que pude observar las inscripciones en su conjunto molar. Amaris me envidia. El erudito Ducado se ha acercado en más de una ocasión con intenciones más que reprobables, pero no lo culpo. La cocinera infiel ya no le ama. El Doctor Reu estuvo enfermo, y ahora se ha vuelto loco.

Un Atragantágalo es una especie que siempre ha contribuido a la decadencia, pero cuando lo tienes, no lo quieres soltar. Mi Atragantágalo es mío, y de nadie más.

viernes, diciembre 03, 2010

La costra se enrostra

Permítome un interludio. Iluminan sus palabras, encandila usted con su sabidurú.

Le ruego se aplique mi ungüento a su cuerpo. De ser posible busque solitud. Soy una mantequilla un poco celosa. Si le cuesta respirar sepa que esto es amor. Aproveche los minutos al sol, verá que si me derrito por completo, dejaremos de amarnos.

Después de la ducha sonaría el timbre. Usted, seco, pero todavía en la bata camina decidido, corriéndose el mechón que siempre cae sobre su fente. El timbre comienza a sonar ininterrumpidamente. Usted todavía mantiene el control.

Si el timbre deja de sonar, piensa usted, no abro la puerta. Y el timbre se detiene en el preciso instante que usted termina la oración. iiing-ta.

Vuelva a terminar lo comenzado. Comience cosas aunque sepa que no las va a terminar. No me escuche.

Vaya, vaya, vaya. Así que ahora me escucha, y deja de escucharme. Que infamia la vuestra! Salú.

Güerden Lúpulia Atonolón Soberbia

sábado, noviembre 27, 2010

Días eran, también, los de antes

Ahora pasan así, indiferentes, con prisa, mirándonos un poco con desdén. Una merda, sí.

Investigando un poco, he descubierto, en todo caso, la forma de atraer su atención. Escuchad. El día, en general, tiene una tendencia poco saludable al desapego. Pero esto ocurre, efectivamente, como parte de un mecanismo de defensa. En la antigüedad los soles que nos abrigaban, gozaban del vínculo que con dioses, semidioses, y criaturas en general, tenían.

Al ir matando, paulatinamente a los dioses, los soles, que también contaban con ese rango en la jerarquía de las cosas, fueron también perdiendo popularidad. Como resultado, los soles procedieron a ignorar al resto de las criaturas.

A algún brillante, se le ocurrió que, inclusive, con el desarrollo de la ingeniería, y de los avances tecnológicos, pronto, ya ni necesarios serían, ni los soles, ni los días.

Ay, bribones! Con su arrogancia nos han castigado a nosotros, los hombres y mujeres, y niños, y niñas del futuro. Debido a sus irresponsables, y sobre todo, mal intencionados actos, hoy los dias se pasan volando. Los soles ya ni calientan. Y al mismo tiempo la tierra, con esos cuentos del calentamiento global, no da abasto.

Somos frutos de nuestros propios errores. Un error multiplicandose hasta el infinito, y más.

Por lo tanto, mime usted con originalidad y sobre todo, de corazón, al solcito que le caliente. Respire el aire en las mañanas, sin toxinas. Salude a los astros, y a las ostras... si no hiciera tanto frío, le recomendaría un trotecito matutino. Piensese, y piense en los demás, y en el sol, y en el día, y en antes, y en después, y después vuelva a repensar, no se detenga. Es un gesto que el subconciente colectivo sabrá agradecer... y los días, lentamente, podrán volver a ser, como antes, los de ahora.

viernes, noviembre 26, 2010

Nuevas Ideas las de Antes

Mi biógrafo se encuentra en este preciso instante observando. Desconozco sus métodos, pero pretende hacerme parecer como un colectivo de múltiples personalidades, en donde el grupo converge en lo que yo represento. Sin embargo, discrepo, y por lo tanto le corrijo.

El personaje deberá agotarse en el infinito de las irrealidades. Multiplicar su imagen a partir de un espejo situado frente a otro. Reproducirse hasta el infinito, y mentir para marear. Para súbitamente, despertar a la deriva, en un bote, con sed. Ahogandose, salvandose, y despertando en otro lugar, procederá a traspasar del simulacro a la multiplérrima maroma.

Creer en algo superior es lo que está mal. Vivir creyendo, así, en la repetición, Goebbels, la verdad, deshace la capacidad de aprehender la realidad real. Otra vez los espejos. En lugar de creer en la tv, en lo que dicen los medios, en información manipulada y viciosa, ya que lo que debería, por principio, ser objetivo, comienza a modificarse en pro del sujeto, en lugar de creer en dioses improbables, por no existir pruebas, podríamos ocupar nuestras energías en algo mucho más productivo: creer en el otro... Creer, y no temerle. Creer en el próximo, como en el anterior, y por favor, no comerse su pedazo del mundo, devolver lo robado, vomitar.

Yo no ataco, entonces a los que creen en dios, -ya los atacaré-, ahora es con los que pretenden administrar, para beneficio propio, estos cultos. La administración de un dios es, per se, un acto de corrupción, un acto por el cual representan los deseos de un ser superior, repito, improbable.

Del mismo modo, me abstengo, temporalmente, de atacar a los que desean vivir en confort, sin embargo, les arengo mis queridos lectores a que despojemos de los excesos, a la fuerza si fuere necesario, a los que en su afán de comodidad, quieren reposar sobres los lomos cansados, y ya cargados, de nosotros, los de abajo.

miércoles, noviembre 24, 2010

Omar

Llegue a tu casa. No abriste la puerta, no me saludaste, no me preguntaste por la salud de nadie. Pase a la cocina. Abri la ultima latita que te quedaba, le di dos sorbos y escuche un ruido. Al ruido, seguro lo escucharon los que por tu puerta caminaban, ademas del vecino. Y la repeticion, para que todo sea mas raro, en tu casa, sin tu presencia.

Quise sentarme en el sofa que usabas para leer, pero senti que alguien me observaba. Me levante. Escribi tu nombre con mis pasos. Al ruido, incesante, le hable.

Con una envidiable economia de palabras me conto algunas cosas que pasaron aqui. Te prometo una descripcion exhaustiva. Luego se abrio la puerta, entraste y me dijiste: estoy lista. Y nos fuimos a la casa de ellos, donde nos esperaban.

lunes, noviembre 22, 2010

Interferencia I

El repertorio da pie a otro tipo de mensajes
bajo diferentes normas, el tercer miembro de casta hipotética
envía un mensaje al galope
recuerda el olvido a dos pastores
hiato insoslayable de lo que en la tierra nos habita
ardiente e insoslayable, pero sobre todo hiato
recuerdan dos pastores al olvido
duerme vela telon.

Waarschijnlijk,
eerlijk,
beter,
eind,
raadpleeg.

Salu.

sábado, noviembre 20, 2010

Matute es un autor inclasificable.

Un buen ejercicio debió haber sido, hace años, terminar con honores todo emprendimiento voluntariamente perpetrado. Sin embargo, mirar hacia atras, pararse un minuto en el ajetreo cotidiano, girar y mirar al pasado es una actitud, francamente, retardataria y con visos humano fascistas.

El estudio del pasado, del propio y personal pasado, es, sin lugar a dudas, una apuesta arriesgada. Cualquier ser humano que se precie de tal, sabrá que sumerjirse en las profundidades abisales de los propios recuerdos puede atentar contra nuestro futuro, contra nuestra salud mental, contra el corazon que late bombeando y succionando, y no a la inversa.

Circunstancial, como casi todo lo que decidimos, exceptuando las decisiones que por nosotros, otros han tomado, y que hemos abrazado como propias, el detenimiento y posterior deterioro de mi relación con el mundo académico socavó, irreversiblemente, la autoconfianza con la que convivía.

Las comparaciones a las que me sometían colegas estudiantes, y maestros iluminados, siempre se prestaban para malos entendidos:

- Es, acaso lo que él dice, algo que debo tomar como un halago? - recuerdo haber pensado en más de una oportunidad.

Una vez, una sola vez le dije que no a una mujer. Tenía el nombre de la que en otro país quiso hacerme padre. Supongo que el conflicto estuvo en la edad. Soy hombre como pocos. Disfruto más del vino que de las ligerezas y mezquindades de la adolescencia. Recurro con afán a las artes amatorias de antaño, escabulléndome, si fuese necesario, de amantes que no hubieran nacido, cuando yo ya tenía amigos.

Fundamental resultará, en entregas posteriores, confirmar la ausencia de moral. Sin entrar en la justificación condecendiente, pretendo haceros entrar en razón. Sugiero que evitéis interpretar mis textos con los ojos del investigador literario, y masticar cada palabra, haciendola añicos, sientiendo la semilla amarga desaciéndose en la boca, y tragarlas. Propongo este acto orgánico, esperando, con paciencia, que la injusticia, y el olvido, sean reivindicación y grito. Abrazo y apretón de carnes.

Prometo ser literatura descarnada, pero sobre todo, ser, bella palabra, recolección, cosecha y gula. Prometo faltar a mis palabras. Prometo, con una mano cubriéndome los genitales y con la otra sosteniéndo una copa llena, que toda promesa será rota. Prometo una promesa que no cumpliré, y espero no obtener perdón ni justificación.

El incesante vaivén hará que nuestras mentes, esparcidas tras la primera y segunda colisión, se confundan y olviden, mezclen y vomiten aquello que intoxique nuestro hedonismo insaciable. Matute representaba pocas cosas. Y sin embargo, quedará por siempre suspendida la intención de hacerle justicia. Nadie querrá perder minutos buscandole un nombre, a lo inclasificable.

viernes, noviembre 19, 2010

Abro los ojos. Descubro. Soy

Entendido el sofisma primero, acudo a tus brazos. Me acurruco debajo de una de tus tetas. Te beso el ombligo, te huelo la piel. Mis manos se aferran a tu espalda, las tuyas me peinan, me despeinan, me hacen los pelos de viento, de nada, de ausencia. Unjo mi cuerpo en el tuyo.

Me tomo una foto, abro una botella. Sigo tomando, brindo. Salud.

En mis paredes yacen imágenes, se construyen horizontes, divergen gravedades, fuerzas opuestas que luchan, se atraen, fornican y giran. Como una rueda, el espacio perfecto de invasión. Las salas están llenas de detalles inasibles, o deberían estarlo.

Escaleras dentro de escaleras, como en un cuadro de Escher, una perspectiva con foco erróneo. Una ampolleta y la tensión eléctrica conversándome, pidiéndome alguna explicación.

Resultaba, cuanto menos anecdótica la pasión con la que resucitabas cada mañana cadacada. Esquema diferente el de una realidad compartida, hipnótica, silotómica. Salud. Y por tu ombligo.

domingo, noviembre 14, 2010

Ensayo

Una práctica ineficaz y constante en nuestras vidas ha sido desde siempre el desencuentro.

Dependiendo de las libertades con que se cuenten a mano, los efectos de un desencuentro varían desde lo anecdótico rimbombante, hasta lo patético y lacrimoso. Es por esto, que cualquier intento de análisis deberá siempre realizarse atendiendo a los contextos en los que nuestro objeto de estudio se desarrolle.

Así pues, no será lo mismo responder a una invitación con una negativa, al cabo de dos semanas, en algún barrio de Estocolmo, que simplemente aparecer, sin previo aviso, tocando el timbre en los arrabales de Buenos Aires.

Ante todo, consideramos fundamental, hacer un repaso, cuanto menos somero, de los diferentes tipos de desencuentros, y sus incidencias en quien los ejecuta, pero sobre todo, en quien los analiza.

Una vez concluido dicho proceso, todo lo que quedará podrá ser, eventualmente, reducido a su mínima expresión, asegurando así una evolución sin demasiados contratiempos, capaz de revalorizar el interés que pudimos haber perdido.

En otras palabras, cualquiera sea su intención, tendrá usted un espacio inconmesurable, para hacer de sus presunciones las delicias de los tiempos muertos.

Por ejemplo, como le ocurrió, al hipotético segundo hijo, que pudo tener mi madre, de no haber seguido esperando a mi padre. Martín tendría hoy, apenas cinco años mas que su sobrino mayor. Recibiría una pensión de estudios, y otros, como yo, tendríamos menos penas con las que lidiar. Inevitable le resulta pensar, al analista, sobre la disrupción de hipotéticos a partir de un momento cualquiera. La inverosimilitud de algun buen vecino, hubiera permitido que nuestros subconcientes navegaran por otras aguas, de cualquier modo, nunca es tarde para comenzar con las relaciones sociales.

El amante pudo ser, por ejemplo, algún jefe con buenas conexiones, o un enfermo siquiátrico con escasos, o llanamente nulos, medios económicos, atascado en la burocracia Feldmanita de los '80.

La personalidad del niño inexistente, se pronunció aprovechando un desacierto de las fuerzas de seguridad de mi subconciente. Lloraba amargamente en las noches, buscando mis propios recuerdos. La imaginación no es suficiente cuando el vacío lo somete a una complaciente espera.

De día es un niño normal, en las noches se convierte en su propio amigo imaginario.

sábado, julio 24, 2010

Y al fin, lo supe

Yo, de pequeño, suponía que mi futuro estaría ligado a las estrellas. Más por arrogancia, que por una búsqueda de conocimiento, condicionaba mi educación, por decisión propia, a un exceso de matemáticas, y al martirio displicente de la abstinencia.

Cuando descubrí los verdaderos placeres que el mundo tenía para ofrecerme, firmé el contrato de inmediato, a ojos cerrados, y me sometí a las más tórridas abyecciones. Bebí cuanto pude. Dormí en todos los buses que pasaban lejos y cerca de mi casa. Desperté en pueblos hasta entonces desconocidos, en estados deplorables. Con las greñas llenas de tierra y piojos. Golpeé puertas ajenas buscando mi bicicleta. Nunca maltraté físicamente a una mujer, pero hay algunas que me recuerdan con despecho, cuando no con odio. Cosas del amor.

Las menos supieron disfrutar de mis ironías. De las vueltas de la vida. De las dulces hecatombes juveniles. De los agravios que a padres y novios proferimos. De la negación a dios.

De haber sabido lo que sucedería en un par de años, -aquello que se avecina y que no todos saben, que unos cuantos esperan, que los menos sospechan, que yo entonces atisbaba y hoy me hace mejor que los demás-, hubiera hecho el doble de cuanto hice.

El arrepentimiento es un sentimiento monocorde que pulula solo en la cabeza del enano responsable que todos llevamos dentro. Extirparlo es una necesidad vital, como destruir al vaticano y a cualquier gobierno del mundo. Los pecados capitales son cuentos inventados para que los hombres no hagan lo que en sus entrañas palpita. De ahí a la locura, un solo paso. Y ante tanta decadencia, nada mejor que la ruptura completa de cuanta regla encontremos. Descalifad a los virtuosos.

En el vacío absoluto, nada de nada vale. El método científico no miente, se desboca, pero no miente. Y yo me rehuso a aceptarte como primera prueba. Qué pensás hacer, troglodita?

viernes, julio 23, 2010

Que trabajo señores, que trabajo!

Paseando por una calle centrica de cualquier ciudad del mundo he podido observar sin los lentes, perdidos en un bar de pitas o lomitos arabes, una cantidad de empleados encargados de la seguridad de variados entes comerciales.

Espero recuperar pronto los asistentes de mi vision, considerando que cualquier cosa que vea sin ellos puede ser un espejismo, o fruto de alguna alucinación pre borrachera, me niego a generar ninguna opinion coherente.

Es por eso que propongo lo siguiente: menos gimnasios fisicos y mas matemáticas aplicadas. Desarrollo temporal del pensamiento lateral, o permanente de discusiones filosoficas carentes de sentido. Abolicion inmediata de cualquier uso de fuerza. Restricción verbal a personas que carezcan de un lexico apropiado.

Viviendo en un país donde la lengua, que en mi tierra solia ser roja, o rosada en casos de enfermedades del hálito, tiene tintes de los mas variados colores, me autoexcluyo de cualquier posibilidad de comunicacion, hasta no solucionar de una vez por todas con el problema lingüístico.

Estuve pensando, y en el pañuelo, despues de sonarme, encontre unos mocos que pedían a gritos volver, a través de la nariz (dijeron que podian hacerlo tambien por la boca) al cerebro.

-Yo no tengo mocos en el cerebro - les grité. Encendí la máquina de lavar ropas, y mientras giraba, arrojé el pañuelo lleno de gritos. A los minutos llegó ella y me habló. Escasamente logre hacerla entender que lo que necesitaba era teta, y unos pañales nuevos.

Pidió cita con un doctor. Me hallé. Estaba escondido debajo de la cama. Corriendo le avisé, con gestos y garabatos en un papel, donde me encontraba. Subieron los enfermeros, dos guardias los acompañaban. Con la fuerza de uno bastó. Me metieron dentro de la jaula, me regalaron una laptop y se lo que era, ahora. En el momento parecieron mas garabatos, no como mis dibujos.

Pronto, y gracias a internet y las redes sociales, supe que lo que hice al sonarme fue enviar los mocos que se interconectan en mi cerebro al desagüe. Cuanto dolor por haber perdido tiempo.

Cuanta alegría reencontrar el sentido y la sabiduría que me caracterizan. Que lástima que ya nadie estuviera para recordarme. Para recordarmelo. Para olvidar.

jueves, julio 22, 2010

Estrépito en el estertor

Un día, mientras aspiraba humo, decidí que por un tiempo dejaría de hacerlo. Para no enriquecer, aún más, los bolsillos de los propietarios de las tabacaleras, y de los hospitales que son los mismos dueños: los dueños de la verdad, la verdad de la milanesa, me dije. Y detúveme ipso facto.

A los quince días, agitado de tanto correr, comer, y llevar a cabo acciones no perjudiciales para mi salud ocurrió lo siguiente:

Suena el teléfono, y como de costumbre, no contesto. Observo como vibra, y un vaso de vidrio y con agua cae al piso. Uno de los gatos se acerca a beber el agua y muere atragantado con un pedazo de vidrio. Procedemos a enterrarlo debajo del abedul que alegre brota hojas como quien suda en verano.

Insurrección de nervios. Temblor de manos. Bebidas alcohólicas me bailotean en lugar de ideas. Reprimo mis lágrimas, y en su lugar tengo sexo. Tanto como es posible. Sexo conmigo mismo para empezar. Y luego invito a mi compañera que no ha parado de llorar. Incluímos al otro gato. Nos duchamos juntos, y ya casi no comemos. Ella fuma, el gato duerme. Las manos tiemblan, y el abedul va perdiendo hojas que ayer nomás florecían.

Sueño un mundo en el que no vivo. Compro píldoras que garantizan el descanso. Olvido a mis enemigos, entonces consumo. Y comienzo a descubrir que el dejar de fumar no produce beneficios tangibles. El mayor mérito que le puedo dar ha sido saber que una tabacalera de bajísima producción ha cerrado sus puertas.

Sigo soñando durante días, la empresa que fabrica mis píldoras para dormir se hace con la tabacalera cerrada. Los empleados felices vuelven al trabajo. Sus hijos casi felices vuelven a clases. Sus mujeres, como siempre desdichadas, hacen las compras y se evidencian rastros de solemnia en su proceder... son las únicas habilitadas para comprender. Al desposeer voz y voto, el sistema no las abarca.

Hace años que camino descalzo. La planta de mis pies han generados callos. Cuando abres la boca para comerme a besos siento que estoy mas vivo. Tu boca sabe a humo. Estrellas eran las de antes, y a vos que te gusta tanto el color verde. No haré más preguntas. No importa si sabes de lo que hablo, yo se que nada tiene sentido. Si no soñaría con este mundo, y en él tú estarías con quien te merece, y mi cuerpo marchitaría al abedul del patio.

En los márgenes de error de toda encuesta aparecen siempre pequeñas delicias que, como ya es costumbre, nos son negadas.

Dicen que ha pasado un año, golpea un niño la puerta y al abrir, entra corriendo, directo al patio. Al gato vivo, que vegeta de pena, aún se le prenden dos o tres pelos en la espalda. Corre hasta el niño y se le incrusta en la espalda. Al abedul se le cae la última gota. Mis hojas terminan de cerrarse, aprecio tu visita quiero decir, y en lugar de eso te robo un cigarro, amante del verde.

Mientras fumo, cierro los ojos. El niño comienza a adolescer, sabe que he vuelto. Los vecinos salen de sus casas alertados por el hedor de nuestra impudicia. He decidido cosas antes, nunca logré cometidos. La hipnosis hubiera sido más efectiva. Hasta los que somos de materias desconocidas cometemos los mismos errores, tropezamos con cuerdas, calabozos y espectáculos mal montados.

Toda la culpa es de esas llamadas que no contestamos.